Introducción orientada a estacionalidad y captación
Aunque todavía estemos disfrutando de días soleados que nos recuerdan al verano, el otoño avanza y con él llegan el frío, el viento y los días más oscuros. Estos cambios afectan directamente a la piel, por lo que es fundamental adaptar la rutina de cuidado facial para mantenerla protegida y confortable.
El otoño es una estación de transición en la que muchas pieles empiezan a notar tirantez, pérdida de luminosidad o sensibilidad. Saber cómo responder a estas señales marcará la diferencia.
Cómo afecta el otoño a la piel, especialmente a la piel seca
Si tu piel es seca, la bajada de temperaturas puede intensificar la sensación de falta de confort, haciendo que la piel se vuelva más quebradiza y sensible.
Durante esta época es habitual notar:
- Tirantez y aspereza
- Rojeces visibles
- Descamación más intensa
- Brotes si existe acné o rosácea
El frío, el viento y la menor exposición solar alteran el equilibrio natural de la piel, debilitando su función barrera.
Grasa y agua en la piel: no son lo mismo y ambas son necesarias
Uno de los errores más comunes es confundir piel seca con piel deshidratada. Son conceptos distintos:
- Se puede tener la piel seca y estar hidratada
- Se puede tener la piel grasa y estar deshidratada
En otoño es más fácil perder agua y grasa, y precisamente es cuando la piel más necesita ambas para protegerse del frío y del viento.
Cuando la piel pierde este equilibrio:
- Se siente tirante
- Aparece apagada
- Se vuelve áspera
- Puede incluso dar sensación de “piel que se rompe”
Por qué en otoño la piel se engrosa y se vuelve opaca
Con la llegada del frío, el proceso natural de renovación celular se ralentiza. Esto provoca que:
- La piel se engrose
- Pierda luminosidad
- Se oxigene peor
Una piel más gruesa es una piel que respira menos, se renueva peor y, como consecuencia, sufre más.
Cómo proteger la piel del frío de forma correcta
Limpieza facial respetuosa, mañana y noche
La limpieza sigue siendo clave en otoño, pero debe hacerse con productos no agresivos, respetuosos con el manto hidrolipídico.
Recomendaciones:
- Limpia la piel de día y de noche
- Evita productos agresivos
- Aunque la piel esté más gruesa, no utilices exfoliantes con partículas
La limpieza debe ayudar a la piel, no debilitarla.
Nutrición e hidratación con cremas más untuosas
En otoño, la piel necesita más nutrición y más confort.
Consejos:
- Elige cremas más ricas y untuosas
- Prioriza fórmulas enriquecidas con aceites
- Aporta tanto grasa como agua para reforzar la barrera cutánea
Si tienes dudas sobre si estás usando la crema adecuada, un estudio de la piel personalizado te ayudará a ajustar tu rutina correctamente.
Alimentación: la piel también se nutre desde dentro
La sequedad cutánea no solo depende de los cosméticos. Un déficit de:
- Vitaminas
- Minerales
- Grasas saludables
También se refleja en la piel.
En otoño, aumenta el consumo de:
- Nueces y frutos secos
- Aceite de oliva virgen
- Grasas saludables de calidad
Tratamientos en cabina para regenerar y calmar la piel
Desde la estética profesional, el otoño es un momento ideal para:
- Terapias de luz LED
- Tratamientos regeneradores
- Mascarillas calmantes, nutritivas y oxigenantes
Estos tratamientos ayudan a:
- Renovar la piel
- Calmar rojeces
- Recuperar confort y luminosidad
Preguntas frecuentes sobre el cuidado de la piel en otoño
Porque pierde agua y grasa con mayor facilidad debido al frío, el viento y la bajada de humedad ambiental.
En la mayoría de los casos, sí. El otoño suele requerir texturas más nutritivas que refuercen la barrera cutánea.
Sí, pero con mucho cuidado. Evita exfoliantes con partículas y opta por métodos suaves y respetuosos.
Totalmente. Una falta de grasas saludables, vitaminas y minerales se refleja directamente en la piel.
La forma más fiable es mediante un estudio de la piel, donde se analice su estado real y se adapte la rutina a la estación y a tus necesidades.
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